Usamos muchísimas baterías. Seguramente todos las usamos todos los días. Conforme los niños crecen, hay que ponerles baterías a los controles de videojuegos, a los carritos de control remoto y hoy en día hasta a algunos LEGO. Yo antes compraba paquetes de varias docenas en Costco, pero de verdad sentí que ya teníamos que cambiarnos a las recargables. Investigando un poco, resulta que hay distintos tipos de baterías, y si usas la adecuada para cada cosa, sale más barato y es más práctico.
Alcalinas – Las más fáciles de conseguir; es el tipo de las pilas comunes AA y AAA. Tienen la ventaja de que casi no se descargan cuando no se usan, pero su voltaje va bajando con el uso y no son recargables. *Ideales para cosas que pasan mucho tiempo sin usarse mucho, como el control de la tele.
NiMH (níquel-metal hidruro) – Su ventaja frente a las alcalinas es que el voltaje se mantiene estable. Son recargables, pero a diferencia de las de litio, conviene gastarlas por completo antes de volver a cargarlas; si no, se reduce su capacidad. Al contrario de las alcalinas, se van descargando con el tiempo aunque no se usen. *Perfectas para controles de videojuegos y juguetes que los niños usan seguido y se recargan cuando se acaban.
Iones de litio – Se consideran las mejores de todas, y su precio lo refleja. Pueden dar mucha potencia incluso en dispositivos pequeños. A diferencia de las NiMH, si las descargas por completo se acorta su vida útil, así que hay que recargarlas antes de que se acaben. Igual que las NiMH, el voltaje se mantiene estable, y también se descargan con el tiempo. Justo por ser tan potentes, tienen riesgo de explotar (para mejorar eso existe el polímero de litio, Lithium Polymer). *Ideales para cosas que se cargan seguido, como el celular, y también para cámaras y herramientas.
